Cómo funciona un radar de velocidad

Aunque estamos más que familiarizados con estas pequeñas máquinas, vamos a explicar qué es y cómo funciona un radar. Por definición, los radares son cinemómetros, es decir, instrumentos que sirven para medir la velocidad.

Cómo funciona un radar de velocidad

Si te has preguntado alguna vez cómo funciona un radar de velocidad, debes saber que, aunque también los hay láser, la mayoría de los radares de tráfico actuales basan su funcionamiento en un principio físico, conocido como efecto Doppler, ése que hace que oigamos más agudo el sonido de una ambulancia cuando se acerca que cuando se aleja, a pesar de que siempre emita el mismo ruido. Los cinemómetros envían ondas electromagnéticas que rebotan en los objetos cuya velocidad se quiere medir, y que vuelven a la antena que las emite.

En función de las diferencias de frecuencia (la separación de las ondas electromagnéticas), es posible conocer la velocidad a la que circula el objeto en el que ha rebotado esa onda, y con ello saber si ha cometido o no una infracción. Si el resultado es positivo, el mismo sistema ordena a una cámara que tome una imagen del vehículo que ha superado el límite de velocidad de la vía, que posteriormente se procesa. Como veis, para poder comprender mejor cómo funciona un radar, debemos entender el efecto Doppler, gracias al cual se producen las ondas de las que se sirven los radares.

Qué es el efecto Doppler

El efecto Doppler se utiliza en algunos tipos de radar para medir la velocidad de los objetos detectados. Un haz de radar se dispara a un blanco móvil a medida que se acerca o se aleja de la fuente de radar. Cada onda sucesiva de radar tiene que viajar más lejos para alcanzar el coche antes de ser reflejada y detectada de nuevo cerca de la fuente. Como cada onda tiene que moverse más lejos, la distancia entre cada onda aumenta, produciendo un aumento de la longitud de onda.

En algunas situaciones, el haz del radar se utiliza con el coche en movimiento y, si se acerca al vehículo observado, entonces cada onda sucesiva recorre una distancia menor, produciendo una disminución de la longitud de onda. En cualquiera de estas situaciones, los cálculos del efecto Doppler permiten determinar con precisión la velocidad del vehículo observado por el radar.

Debido a que el desplazamiento Doppler afecta a la onda incidente en el objetivo, así como a la onda reflejada de nuevo al radar, el cambio en la frecuencia observado por un radar en movimiento respecto a un objetivo también en movimiento informa de su velocidad relativa. Y, si ese radar está calibrado para que haga saltar una alarma (en forma de foto) cuando se sobrepasa una velocidad determinada… el dispositivo se convierte en un cazador de infractores con prueba gráfica incoporada.

Quién inventó el radar y cómo surgió su creación.

Quién inventó los radares de velocidad
Maurice Gatsónides posa junto a la primera cámara de control de velocidad.

El considerado casi como el peor enemigo de los conductores fue obra de Maurice Gatsonides. Él fue el creador de la primera cámara de control de velocidad (el Gatsometer). Lo que nadie sabe es que no fue creado para el uso que tiene hoy en día: su finalidad siempre fue la de medir con precisión la velocidad y posición de un objeto en movimiento y capturar ese instante.

Maurice Gatsonides era conocido como “Maus” en el mundo de la competición y fue un prolífico inventor y un gran apasionado por el automóvil. Además de tener una habilidad natural para conducir, Gatsonides siempre destacó por ser un tipo muy técnico al que le gustaba estudiar y ensayar las cosas una y otra vez. De ese modo, afinaba sus tiempos y llegó incluso a vencer en el mítico Rally de Montecarlo en la edición de 1953.

Las pistolas para medir la velocidad eran una realidad desde 1954, pero Gatsonides quería algo más que un artilugio que le dijese la velocidad de un objeto en movimiento.

Conectando una cámara fotográfica a un radar y disparándola en un punto concreto, Maurice pretendía comprobar cuál era la velocidad máxima a la que era capaz de trazar una curva para mejorar sus tiempos en competición. Al fin, tras muchas pruebas, logra que la primera cámara de velocidad funcione y la patenta, fundando en 1958 la compañía Gatsometer BV.

Parece de chiste pensar en la ironía que supone que un invento creado para poder aumentar la velocidad de paso por curva de un conductor acabase por ser un éxito de ventas precisamente para todo lo contrario. Es llamativo que uno de los hombres más adictos a la velocidad (es considerado el primer piloto profesional de la historia) haya sido también el que más ha logrado reducir la velocidad del tráfico en las carreteras de manera totalmente imprevista.

Tipos de radares de tráfico

Cómo funciona un radar
Existen radares que están pensados para detectar cuándo se salta un semáforo en rojo.

No todos los radares son iguales, ya que en los últimos años han entrado en funcionamiento nuevos tipos que utilizan otros criterios para sancionar a los conductores que incumplen alguna norma del código de circulación, como son por ejemplo los radares de tramo o los de semáforo.

Es posible agrupar los radares que se encuentran en las carreteras españolas en dos grandes categorías, que a su vez pueden dividirse en subgrupos en función de cómo funcionan.

Radares fijos

Pórtico: controlan la velocidad de los vehículos que pasan debajo de los paneles informativos o de los pórticos. Suelen ser pequeñas cajas las que dan cobijo a estas cámaras de forma similar a las de las cámaras de vigilancia.

Cabina: suelen estar colocados en el interior de una caja grande, habitualmente blanca, en los márgenes de la vía; incorporan el sistema de medición y la cámara que capta la imagen del infractor en un solo dispositivo.

Tramo: utilizan dos radares interconectados que miden la velocidad media de circulación del vehículo que pasa entre ellos.

Radares móviles

Coches camuflados: los vehículos camuflados, ya sean aparcados o en movimiento, detectan la velocidad al sobrepasarlos.  Éstos coches pasan desapercibidos generalmente, ya que no van identificados oficialmente desde fuera. Suelen ser berlinas de color negro o plateado y, en la mayoría de ellos, los cristales traseros van tintados. A veces, si nos fijamos, son reconocibles porque llevan dos antenas poco habituales en el resto de coches.

Coches de la Guardia Civil: son los coches oficiales de la Guardia Civil. Perfectamente identificables por lo tanto. Éstos también están situados en los mismos lugares que los camuflados, ya que funcionan de igual manera.

Helicóptero Pegasus: cada helicóptero cuenta con dos cámaras, una que graba al vehículo en vídeo y otra que capta la matrícula. Necesitan seguir al coche durante al menos 9 segundos para medir la velocidad correctamente.

Pistolas láser y trípodes: proyectan un rayo láser en dirección al vehículo y miden la velocidad en función del tiempo que tarda en volver ese rayo.

Los radares que todo lo ven

Recientemente se están empezando a introducir las nuevas generaciones de radares fijos en las carreteras europeas. En Francia y Alemania, por ejemplo, ya están funcionando los nuevos radares “Morpho”, que son capaces de saber si un vehículo se salta un semáforo, atraviesa una línea continua o si no respeta la distancia de seguridad. Éstos son de inminente llegada a nuestro país.

En España la DGT ha estrenado dos nuevos tipos de “súper radares” que son capaces de controlar todo tipo de infracciones. La intención es alcanzar los 300 radares instalados en nuestra red vial antes de finales de año. Estos radares son de dos tipos:

Traffic Eye: son capaces de detectar el modelo y el color del coche, si se lleva puesto el cinturón de seguridad o si el conductor está utilizando su teléfono móvil, pero también si el vehículo cuenta con multas de estacionamiento o si circula por un área restringida.

Multiradar C: este nuevo instrumento puede controlar hasta 6 carriles de una misma carretera.